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El estudio electrofisiológico es una técnica para conocer en profundidad los trastornos del ritmo cardíaco a fin de poder tomar posteriormente decisiones terapéuticas basadas en los datos obtenidos. Método. El procedimiento se realiza en una sala especial, el laboratorio de cateterización cardíaca, y utilizando anestesia local. Dependiendo de la arritmia a estudiar, los protocolos de actuación varían. En general, se introducirán entre uno y tres catéteres –generalmente por vía femoral en ingle derecha- que se avanzan hasta situarlos en varias cavidades del corazón. A continuación, se realiza el estudio eléctrico del corazón, analizando ciertos parámetros e intentando inducir diversas arritmias mediante la administración de impulsos eléctricos de bajísima amplitud -no dolorosos- a través de los catéteres introducidos. Si durante la estimulación eléctrica necesaria para inducir y estudiar tales arritmias se inducen ritmos rápidos mal tolerados, puede llegar a ser necesario dar un choque eléctrico -cardioversión- para volver al ritmo previo. La duración del procedimiento es muy variable, en dependencia de la arritmia(s) estudiada(s) y su complejidad, pero habitualmente oscila entre 1-2 horas. Concluido el estudio, se retiran los catéteres, se realiza compresión en los puntos de acceso vascular, y se remite el paciente a su habitación.
¿ Qué finalidad tiene ? El estudio electrofisiológico invasivo está indicado en pacientes con arritmias cardíacas de cualquier tipo cuando se estime que los datos que se obtengan del mismo ayudarán a reconocer una arritmia no documentada, confirmar un diagnóstico y estratificar su riesgo, o establecer un plan terapéutico específico. Cuando los hallazgos del estudio muestran que la arritmia es abordable mediante ablación el estudio electrofisiológico continúa con dicha técnica –ver información correspondiente.
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