Concepto.
El desfibrilador automático es un dispositivo de unos 5 x 4 x 2 cm que se coloca habitualmente debajo de la clavícula y queda conectado a un cable-electrodo que previamente se ha introducido por una vena hasta el interior del corazón. En algunos pacientes se implantan dos electrodos, pues además del cable alojado en el ventrículo derecho se coloca también otro alojado en aurícula derecha para detectar y estimular dicha cámara. En algunos pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada y riesgo de arritmias graves el desfibrilador puede ir conectado a un tercer electrodo que se emplaza en una vena cardíaca desde donde estimula el ventrículo izquierdo del corazón, logrando de esta forma una contracción ventricular más eficiente -resincronización. El desfibrilador está indicado en pacientes con alto riesgo de sufrir ritmos cardíacos rápidos -taquicardia o fibrilación ventricular- por el alto riesgo vital que implican. El aparato supervisa en todo momento el ritmo cardíaco y caso de producirse alguna de tales arritmias el desfibrilador las detecta y actúa según el modo programado, entregando estímulos o choques eléctricos para revertir el corazón a su ritmo normal.

Método.
La intervención se lleva a cabo en una área quirúrgica. Una vez introducido el (los) cable-electrodo(s) por la vena hasta el corazón, hay que inducir artificialmente varios tipos de arritmias para confirmar el correcto funcionamiento del desfibrilador. Habitualmente, la colocación de electrodo(s) se realiza bajo anestesia local y sedación, mientras que la última parte se lleva a acabo bajo anestesia general. La intervención suele durar entre 2-3 horas y el paciente está en condiciones de volver a su habitación poco después.
Riesgos.
Desde el punto de vista técnico es una intervención de bajo riesgo, aunque siempre hay que tener presente la posibilidad de complicaciones -perforación cardíaca, embolias, etc. La experiencia del equipo que realiza la intervención es fundamental para tratar las posibles situaciones inesperadas. Por tanto, una complicación gravísima o fatal sería excepcionalmente rara -aunque teóricamente posible.